¿Igualdad o Equidad? entender bien para convivir mejor

Puede resultar obvio, pero mucha gente no conoce la diferencia entre estos dos conceptos, los confunde y los utiliza indistintamente cuando nos referimos a repartir alguna cosa.

Nos gustaría poner luz a estos dos conceptos y que así os sea más fácil poder utilizarlos adecuadamente y también poder explicar a los demás en momentos en que haya confusión o hasta interés en confundirlos.

¿Qué significa cada cosa?

Para empezar, vamos a citar lo que dice la RAE para cada uno de estos conceptos, que los da como sinónimos, pero tienen un matiz muy importante que los diferencia

  • Igualdad: Correspondencia y proporción que resulta de muchas partes que uniformemente componen un todo.
  • Equidad: Disposición del ánimo que mueve a dar a cada uno lo que merece.

Analizando lo anterior, podemos ver que la primera es más imperativa que la otra, ya que palabras como “proporción” y “uniformemente” chocan un poco con las de “disposición de ánimo” “mover a dar”, parece que la equidad sea más una opción más subjetiva y la igualdad una más objetiva.

Pues ahí está la gran diferencia, cuando repartimos con igualdad, a todas las personas les toca la misma cantidad, “trozos” completamente iguales. En cambio, cuando repartimos con equidad, se reparten todos los trozos, pero dependiendo de las necesidades, cada persona puede recibir un trozo diferente.

¿Y en la práctica?

Os pondremos un ejemplo sencillo. Tenemos que repartir las tareas del hogar, somos cinco en la casa, hay personas de edad diversa, una de 10 años, una de 15 años, una de 46, otra de 51 y otra de 86, ¿creéis que tendríamos que repartir las tareas de forma igualitaria, es decir que todas las personas deben hacer lo mismo, o de forma equitativa, dependiendo de la capacidad de cada una para poder hacer más o menos tareas?

El ejemplo anterior es más fácil porque lo que “mueve a dar a cada uno lo que merece” se basa en la edad y por tanto en la capacidad cognitiva y física de algunos componentes. Pero a donde nosotras queremos llegar es que, en un hogar, mayoritariamente hay alguna de las adultas que lleva más el peso de las cargas mentales, que no se visualiza; tiene en mente todo lo que falta por comprar, si hay que llamar al médico, si hay que firmar papeles para la escuela, dar el pecho a demanda, tener la toalla de la piscina limpia para la próxima semana, comprar un regalo para el próximo cumpleaños o saber si el sábado hay algún plan al que asistir. La lista puede ser infinita, tan infinita que se convierta en un peso constante, con repercusión en la cabeza y en el cuerpo de la persona, en su estado emocional y en el de su entorno.

Teniendo todo lo anterior en cuenta, tenemos que decidir repartirnos las tareas del hogar entre todos, ¿creéis que se tendrían que repartir de manera igualitaria o equitativa? ¿A la persona que lleva todas esas cargas mentales le tendría que tocar los mismo a nivel de tareas que a las personas que no la llevan? ¿O las tareas se distribuyen de manera justa y proporcional, teniendo en cuenta las diferencias reales?

Nos gustaría que reflexionaras sobre este tema, y sobre todo que observes en vuestro cotidiano si esto ocurre, como se gestiona y cómo lo podrías solucionar (o al menos mejorar). ¿Os animáis a repensar cómo repartir de manera más equitativa? Pokilandia os ayudará.

Si repartimos con equidad las tareas domésticas en nuestro hogar, mejorarà el bienestar familiar al reducir la carga mental, fortalecerá las relaciones y promoverá un ambiente más justo y colaborativo. 

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